“¿Qué quieres decir?” Explorando fricciones interdisciplinarias al diseñar para la longevidad

Elisa Cardamone, The University of Edinburgh, Reino Unido

Yoni Lefévre, The University of Edinburgh, Reino Unido


 

Con una población mundial prevista de 2.100 millones de personas de 60 años o más para 2050, es imperativo estudiar las implicancias de vivir más años y cómo diseñar soluciones que favorezcan el bienestar de las personas y promuevan su independencia. En este contexto, las colaboraciones interdisciplinarias, que reúnen distintos tipos de conocimientos especializados, pueden aportar soluciones creativas y eficaces. Sin embargo, rara vez se discuten las complejidades de trabajar en sinergia con otros. A partir de nuestras experiencias iniciales como investigadoras académicas, profundizamos en los matices de la investigación interdisciplinaria en el campo del diseño para una población que envejece. Mediante diálogos autoetnográficos entre las autoras y entrevistas semiestructuradas con profesionales de diversas disciplinas, descubrimos y debatimos las fricciones inherentes a las colaboraciones interdisciplinarias. Nuestros resultados revelan tensiones en torno a la interpretación de los datos, las creencias ontológicas y epistemológicas, la evaluación de los resultados del proyecto y las consideraciones éticas. Proponemos un marco inicial para sortear estas fricciones de forma constructiva, fomentando el diálogo y el entendimiento entre los miembros del equipo. Al dar prioridad a las experiencias vividas y a la reflexividad, nuestro trabajo aporta ideas prácticas para la colaboración interdisciplinaria en el diseño para la longevidad, ofreciendo una perspectiva de las complejidades y oportunidades de navegar por las fronteras disciplinarias.

 

Palabras clave: envejecimiento, interdisciplinariedad, fricción, autoetnografía

 

Introducción

noviembre 12, 2023

Hoy, yo, Yoni Lefévre, investigadora en diseño [autora 2], visitaba a Elisa Cardamone, antropóloga médica [autora 1], compañera de doctorado. Mientras conversábamos sentadas en su mullido sofá gris claro, en la mesita de al lado vi un libro: Antropología del diseño: Teoría y práctica (Gunn, et al., 2013). Era el mismo libro que acababa de leer. La [Autora 1] me preguntó inmediatamente qué me había parecido. Le dije que quería saber más sobre la colaboración entre investigadores de las dos disciplinas. Más tarde, entre un bocado de lasaña y un poco de vino blanco, hablamos de las teorías del diseño y la comprensión antropológica del envejecimiento, de las experiencias de trabajar con investigadores de otras disciplinas y de otros diversos retos. “Deberíamos repetir esta jornada. Reunirnos y hablar más de estas fricciones interdisciplinarias”, dijo. “Sí, incluso podríamos escribir un artículo sobre ello. Seguro que a otros les pasa lo mismo”, le contesté.

 

Se estima que 2.1 billones de personas en todo el mundo alcanzarán la edad de 60 años o más en 2050 (OMS, 2022). Además, gracias a los nuevos tratamientos y la identificación más temprana de enfermedades, la longevidad de los individuos aumenta. Este contexto demuestra la necesidad urgente de explorar las complejidades de vivir más tiempo, diseñando productos y servicios para adultos mayores que apoyen su bienestar y calidad de vida (Merkel y Kucharski, 2019; Soto et al., 2022; Aigner-Walder et al., 2023). Con la llegada del COVID-19 y la digitalización que se ha hecho omnipresente, también han surgido nuevas oportunidades y retos en todos los sectores. Existen desigualdades en la atención sanitaria y social, las necesidades de transporte y movilidad, y la vivienda, que requieren soluciones que vayan más allá de los campos de conocimiento individuales (Peine et al., 2021). Actualmente están surgiendo nuevos marcos y enfoques interdisciplinarios como la Socio-Gerontología (Peine et al., 2022) y el Diseño para la Longevidad (D4L, Lee et al., 2024) en la intersección de diferentes terrenos del conocimiento (Carstensen, 2011; Lee et al., 2023). El objetivo es identificar nuevas oportunidades de diseño para productos y servicios que “permitan a las personas prosperar a lo largo de toda su vida en el contexto de la transformación de la demografía por edades” (Lee et al., 2024; Marcelino et al., 2015; Rivero, 2018).

Más recientemente, el diseño para la longevidad (D4L) se ha trasladado y aplicado con éxito a otros campos, como la planificación financiera, las estrategias empresariales, el entorno construido y la salud social (Lee et al., 2024; Manchester & Jarke, 2022; Engelen et al., 2022; Peine & Neven, 2019; Marcelino et al., 2015; Coughlin, 2009; Wright, 2004; Lehrer, 2012; Hansson, 1999). Paralelamente, los estudiosos de la sociogerontología han definido “la ciencia de la longevidad [como] un enfoque colaborativo e interdisciplinario para resolver las dificultades y cuestiones que plantea un escenario en el que la mayoría de las personas [...] viven décadas más allá de los sesenta y cinco años” (Carstensen, 2011. p. 186).  Esto genera el requerimiento de diseñar soluciones desde múltiples perspectivas.

Sin embargo, el trabajo interdisciplinario no suele ser fácil, y a menudo surgen problemas en torno a puntos de vista éticos, metodológicos, ontológicos y epistemológicos divergentes (Dusdal & Powell, 2021; Klein, 2021; Specht & Crowston, 2022; Borgman, 2012; Bracken & Oughton, 2006). Algunos estudiosos argumentan que “la colaboración eficaz a través de las fronteras disciplinarias o nacionales no es el resultado de simplemente reunir a la gente en una habitación y cerrar la puerta” (Panagiotidou et al., 2022: p. 2). Los marcos interdisciplinarios existentes para facilitar este tipo de trabajo incluyen: conjuntos de preguntas para considerar los beneficios, motivaciones y desafíos de la investigación colaborativa internacional (Dusdal & Powell, 2021), un modelo de investigación que abarca entradas (por ejemplo, género), mediadores (por ejemplo, publicaciones citadas) y salidas (por ejemplo, satisfacción personal) (Specht & Crowston, 2022), y una lista de principios para la comunicación sinérgica entre ciencia, diseño y arte (Ellison & Buckley Border, 2022). Sin embargo, aún no se ha investigado cómo negocian los distintos puntos de vista los investigadores, las creencias epistemológicas y metodológicas e incluso las normas culturales en la investigación del diseño para la longevidad.

Por lo tanto, partimos desde la idea de que aportar diversas perspectivas a la práctica del diseño para la longevidad puede ser una oportunidad para estimular la creatividad y elaborar soluciones innovadoras y holísticas a los retos a los que se enfrenta la población que envejece. Además, el diseño para la longevidad (D4L) como lente puede guiarnos en el diseño en múltiples ámbitos de la vida, como la salud, la educación, la inversión y la comunidad. Nos preguntamos: ¿Cómo podemos sortear las diferencias éticas, epistemológicas, ontológicas y metodológicas de forma productiva, haciendo avanzar el proyecto de investigación en diseño?

Para abordar esta investigación, en primer lugar, nos embarcamos en una serie de entrevistas autoetnográficas para explorar nuestros antecedentes, puntos de vista sobre el envejecimiento y expectativas sobre el futuro papel del diseño. A continuación, realizamos entrevistas semiestructuradas con cuatro expertos de distintas disciplinas (innovación en el diseño, salud pública, medicina geriátrica y diseño industrial), en las que debatimos sobre el potencial productivo de la fricción a la hora de configurar resultados innovadores. Por último, basándonos en nuestro debate sobre las fricciones y en la investigación existente sobre los estudios colaborativos (Ellison & Buckley Borden, 2022; Specht & Crowston, 2022; Dusdal & Powell, 2021), desarrollamos un marco con preguntas para navegar dichas fricciones de forma constructiva.

 Basado en una perspectiva fenomenológica (Blackwell et al., 2009), nuestro trabajo da prioridad a las experiencias vividas para contribuir con ideas prácticas a la colaboración interdisciplinaria en la investigación del diseño para poblaciones que envejecen. Suchman (2011, p. 15) ya ha defendido la importancia de revelar las curiosidades y los conflictos “articulando la delicada política de la fricción (como) un aspecto continuo e integral del compromiso”. Nuestro trabajo aborda precisamente estas situaciones y sus marcos.

 

Metodología

Nuestra principal preocupación fue registrar y analizar cómo investigadores de distintos campos negocian un marco analítico compartido para llevar a cabo proyectos de investigación de diseño que ayuden a las personas a vivir una vida larga, sana e independiente. Dado que las autoras estamos inmersas en esta investigación e indagamos en las experiencias cotidianas de otros investigadores, hemos adoptado un enfoque fenomenológico y autoetnográfico. (Anderson, 2006; Wall, 2016; Poulos, 2021, p. 4; Müller, 2021). Al valorar el conocimiento generado a través de la experiencia personal y la autoreflexividad (Ellis et al., 2010), la autoetnografía nos invita a mirar hacia dentro, evaluando y observando los efectos de nuestra práctica, abriendo un nuevo espacio de aprendizaje en el proceso de investigación en diseño (Schön, 1983). Aunque la autoetnografía es una metodología subjetiva, basada en la primera persona (Anderson, 2006; Wall, 2016), creemos que representa una herramienta valiosa para desentrañar y dar sentido a nuestras experiencias vividas y a las de los demás, descubriendo formas de conocimiento implícito y no cifrado que a menudo permanece invisible en el proceso de investigación del diseño (Munro, 2011; Schouwenberg & Kaethler, 2021). Además, cuando se triangula con entrevistas a expertos, la autoetnografía puede ser un enfoque innovador de entrevista cualitativa para investigar formas implícitas de conocimiento experto, fusionando una entrevista a expertos generadora de teoría con una visión centrada en el problema. Esto ofrece un procedimiento dialógico para investigar las perspectivas individuales y cómo “afectan a las prácticas [de diseño] en un campo de acción” (Döringer, 2020, p.1). Véase la Figura 1 para una visión general de los pasos de la investigación.

Figura 1. El proceso de investigación y los pasos para identificar las fricciones clave en el diseño para la longevidad. ©Ilustración de las autoras.

 

Reclutamiento

El objetivo de las entrevistas a expertos fue comprender cómo se experimentan las distintas fricciones en los equipos interdisciplinarios (Tabla 1). Se contactó a cuatro participantes a través de las redes académicas y profesionales de las autoras. Se eligieron en función de sus antecedentes para añadir una perspectiva contextual diferente a la muestra, complementando los perfiles de las autoras. Todos los expertos fueron invitados e informados por correo electrónico sobre el objetivo del proyecto -debatir un posible marco para las fricciones interdisciplinarias- y se les pidió que firmaran un formulario de consentimiento antes de las entrevistas, aceptando su participación voluntaria. La guía de debate y el formulario de consentimiento de las entrevistas a expertos están disponibles en el Apéndice.

 

Tabla 1. Datos demográficos de los participantes y las autoras.

 

Género, edad, nacionalidad

     Disciplina y contexto de trabajo and

Experto 1

Mujer, 30-40, UK

Antropología, innovación en el diseño, industria

Experto 2

Mujer, 40-50, UK

Elaboración de políticas, salud pública, educación

Experto 3

Mujer, 50-60, UK

Medicina geriátrica, investigación clínica, educación

Experto 4

Hombre, 30-40, AU

Diseño industrial, longevidad, investigación académica

Autora 1

Mujer, 20-30, IT

Antropología médica, longevidad, tecnología

Autora 2

Mujer, 30-40, NL

Diseño participativo, investigación en diseño, edadismo

 

Método y proceso de investigación

Primero organizamos cuatro diálogos autoetnográficos de dos horas de duración entre nosotras, que tuvieron lugar en una mezcla de entornos en línea y en persona. Las conversaciones fueron una exploración preliminar de nuestros respectivos campos de investigación (diseño y antropología), y las utilizamos para desentrañar diferencias metodológicas, epistemológicas y ontológicas. Esto nos ayudó a esbozar un marco inicial que podría servir de punto de partida para desentrañar tales fricciones implícitas en otros entornos de investigación interdisciplinar mediante entrevistas a expertos.

Tras las conversaciones autoetnográficas, organizamos cuatro entrevistas semiestructuradas en línea (40 minutos de duración) con expertos. Nuestro objetivo era debatir críticamente de qué manera las fricciones identificadas podrían ser relevantes para otros a la hora de diseñar para la longevidad. Así, trabajamos sobre un conjunto predeterminado de preguntas abiertas, buscando comprender las motivaciones, los valores y las experiencias personales de las personas (Lee et al., 2023). Las entrevistas se estructuraron en tres partes:

1)    Preguntas introductorias: “¿Desde qué perspectiva estudias el envejecimiento? ¿Cómo describirías tu propia disciplina y por qué crees que es importante [en el contexto de la longevidad]?”.

2)    Presentación del marco inicial a través de Miro -una pizarra en línea (Figura 2)- y preguntas de seguimiento: “¿Cómo se debatieron las diferencias entre disciplinas en relación con los aspectos éticos y la posicionalidad de los investigadores? ¿Hubo expectativas contradictorias de otras disciplinas sobre los resultados, los productos o la implementación?”

3)    Reflexión final: “¿De qué manera contribuiría a tu trabajo o práctica interdisciplinar un marco que considere explícitamente las fricciones?”.

Figura 2. Marco inicial compartido durante las entrevistas a expertos a través de Miro, relativo a las fricciones en torno a la posicionalidad, las colaboraciones interdisciplinares y la producción. ©Ilustración de las autoras.

 

Análisis y Síntesis

Las entrevistas en línea, tanto entre los autores como con los expertos, se transcribieron automáticamente utilizando Microsoft Teams. Siguiendo el análisis temático de Braun y Clarke (2006), codificamos los diálogos autoetnográficos por separado y los comparamos entre sí, creando grupos de temas emergentes en Miró y estableciendo conexiones mediante rondas iterativas. Se utilizaron los programas de análisis de datos NVivo y Atlas.ti para codificar y generar un mapa en árbol inicial con el fin de comparar los temas emergentes (figuras 3 y 4). Una de nosotras observó toda una serie de fricciones implícitas -momentos, exclamaciones y comentarios aparentemente tangenciales en la conversación- además de los temas originalmente definidos de posicionalidad, resultados y temporalidad, en los que revelábamos diferentes interpretaciones de los mismos datos. A través de diálogos posteriores, surgieron códigos adicionales como la reflexividad como parte de la posicionalidad, y el enfoque de investigación y la interdisciplinariedad como parte de las fricciones explícitas.

Figura 3. Mapa de árbol generado en NVivo por la autora 1 para visualizar y comparar códigos.

Figura 4. Mapa de árbol generado en Atlas.ti por la autora 2 y notas en Miro para comprender las diferencias clave.

 

A continuación, empezamos a visualizar las fricciones interdisciplinarias en una línea de tiempo de doble diamante, generalmente utilizada en los procesos de investigación de diseño (Figura 5). Esto nos permitió identificar posibles fricciones clave a lo largo de las distintas fases del proyecto de investigación en diseño.

Figura 5. Comprensión de la fricción interdisciplinaria entre la autora 1 y la autora 2, basada en el doble diamante desarrollado por The Design Council (2004).

 

A través de diálogos posteriores entre las autoras, propusimos un marco inicial en el que se analizaban las fricciones en las distintas fases de un proceso de investigación de diseño. Lo debatimos con los participantes durante las entrevistas a expertos. Posteriormente, el marco se perfeccionó a partir de una segunda ronda de codificación y análisis de las entrevistas a expertos (Tabla 1).

 

Tabla 2. Ejemplo de códigos utilizados para analizar las entrevistas semiestructuradas a expertos.

Código

Características del código

Identificar las tensiones

Algunos expertos hablan de tensiones saludables y no saludables cuando se colabora con otras disciplinas, lo que significa que las fricciones no tienen por qué ser siempre negativas. Aunque todos reconocen que es difícil, invertir tiempo en debatir y compartir estas tensiones puede contribuir a mejorar los esfuerzos y el rendimiento del equipo.

Comprender

las propias limitaciones

Para la mayoría de los expertos, colaborar con otras disciplinas es enriquecedor, ya que pueden complementar sus limitaciones. Sin embargo, algunas disciplinas tienen una formación natural más interdisciplinaria que otras, lo que supone un reto para determinadas colaboraciones disciplinares.

Barreras de lenguaje

Formarse en disciplinas distintas también significa ver el mundo y los temas de los proyectos de forma diferente. Todos los expertos compartieron las barreras relacionadas con la comunicación, y cuando los participantes están involucrados esto se convierte en un reto aún mayor para algunas disciplinas.

 

Limitaciones

Este trabajo presenta limitaciones propias de experiencias y realidades personales, que reflejan principalmente puntos de vista sobre el diseño, la salud y la atención a una población que envejece en el Norte Global. Esto influyó en la interpretación de los resultados y limitó potencialmente su aplicabilidad a distintas comunidades. Es importante destacar que reconocemos la existencia de otras creencias y prácticas en torno al diseño, el cuidado y la longevidad, y apoyamos que se realicen investigaciones que tengan en cuenta otros sistemas y contextos sociotécnicos, que podrían presentar ontologías y epistemologías muy diferentes. Además, para mayor claridad, en este texto nos hemos referido a los participantes por su disciplina, simplificando lo más posible sus rasgos individuales y posiblemente sus áreas de conocimiento.

La autoetnografía como metodología también ha sido criticada por ser individualizada y ensimismada (Anderson 2006; Atkinson 2006). Sin embargo, consideramos que la carencia de reglas, el carácter lúdico y la creatividad de la autoetnografía abren un espacio fértil para registrar y evaluar las luchas, las pasiones, las experiencias vividas y la búsqueda de sentidos colaborativa en la que participamos cuando trabajamos en el diseño para la longevidad (Ellis & Bochner, 2006). Además de ser un bálsamo para la crítica científico-social, las conversaciones autoetnográficas también ofrecen un espacio metodológico para que las fricciones de valor coexistan o se negocien. Más allá de su función como herramienta de autorreflexión, la autoetnografía también funcionó como herramienta de disfrute metodológico. Disfrutamos realmente del proceso y descubrimos que la autoetnografía podía ser un lubricante social, cultural y político a la hora de debatir sobre el envejecimiento, los cuidados y las intervenciones de diseño, permitiendo que las ideas fluyeran hacia relaciones de coproducción fructíferas e inesperadas.

 

Resultados

En conversaciones con los distintos expertos, identificamos cuatro fricciones principales que condicionan la ideación, el desarrollo y la ejecución de los proyectos de investigación sobre diseño. Cada una de ellas se analiza en las subsecciones siguientes.

Fricción 1: Todos los investigadores tienen diferentes puntos de vista sobre el envejecimiento. Es necesario explorar cómo influyen estos enfoques ontológicos y epistemológicos en la toma de decisiones del proceso de diseño.

“Es interesante que todo el mundo empiece con su historia personal. Como si no hubiera otro [caso] en el que alguien dijera [...] ya sabes, “mi hermano ha tenido un ataque al corazón y por eso lo entiendo, o mi cuñada tiene diabetes'. [...] Todo el mundo tiene una perspectiva [del envejecimiento]”.

Con estas palabras, un geriatra nos explicaba por qué el envejecimiento es diferente de cualquier otro campo de estudio: porque es casi imposible investigarlo sin tener una idea preconcebida de lo que significa envejecer. En otras palabras, como investigadores nunca llegamos a un proyecto como una tabula rasa, sino que llevamos con nosotros un bagaje de experiencias y puntos de vista que influirán en nuestra forma de tomar decisiones.

Además, trabajar en una disciplina o un sector concretos implica haber consolidado una serie de enfoques con los que trabajar e ideas sobre quién debe participar en la creación de conocimiento. Por ejemplo, la investigación mediante encuestas comparada con la etnografía o los talleres. Lo más probable es que a menudo demos por sentadas esas mismas ideas y puntos de vista. Es al “desestimar” a los demás, como ocurre en la investigación interdisciplinaria, cuando estos supuestos se nos revelan, pasando al primer plano de la mesa de diseño.

Negociar diferentes posiciones ontológicas y epistemológicas con otros para establecer qué significa envejecer “bien”, a quién incluir en un proyecto de investigación de diseño, cómo incorporarlos, qué datos son relevantes y qué define el impacto, no es fácil. Algunos de nuestros expertos mencionaron que el trabajo interdisciplinario es un proceso de aprendizaje constante al reconocer sus propias limitaciones y valorar la riqueza del trabajo cuando se combina con otras disciplinas para crear un cambio significativo: “Creo que el diseño es un método para el cambio. Realmente sentí que me daban un marco para hacer lo que quería hacer”. 

Sin embargo, este proceso también implica que diseñadores e investigadores se enfrenten a enfoques, métodos y vocabularios desconocidos, lo que requiere cierta orientación para navegar por nuevos ámbitos de investigación, como comparten dos expertos:

“Me complica mucho el lenguaje grandilocuente que se utiliza en la investigación cualitativa. [...] Se convierte inmediatamente en alienante para los responsables de la toma de decisiones, para el público en general y para las personas que realmente necesitan oírlo y actuar en consecuencia”.

“Es decir, hay retos, pero también aspectos positivos, y tenemos que pensar en la contraparte de las fricciones, que son los facilitadores y los aspectos positivos de trabajar en equipo”.

Por lo tanto, aunque no siempre sea sencillo abordar las distintas visiones sobre el envejecimiento y los métodos a emplear, los equipos interdisciplinarioss pueden superar las diferencias y converger en la misma dirección dialogando con apertura y reflexividad.

 

Fricción 2: El modo en que generamos, organizamos, interpretamos y compartimos los datos cambia según las disciplinas. Encontrar una base común sobre cómo utilizarlos puede promover soluciones creativas.

Lo que entendemos por datos, la forma de generarlos, organizarlos, darles sentido y compartirlos varía de una disciplina a otra. Esto se hizo evidente en cuanto examinamos las prácticas de codificación de los demás. Mientras que la autora 2, como diseñadora, codificó las fricciones explícitamente articuladas, por ejemplo, cuando uno de nosotros afirmó “Me siento limitado en mi propia disciplina”, la autora 1, como antropóloga, subrayó las implícitas, las que no aparecían en el texto, pero podían extrapolarse de las exclamaciones y las largas pausas: “Mmm... ya veo...”. Además, los datos de que disponemos influirán en el enfoque que adoptemos en un proyecto. La autora 2, como diseñadora, tenía un enfoque orientado a las soluciones, tratando de abordar las fricciones y los retos explícitos que identificó. En el otro extremo, la autora 1 hizo hincapié en cómo las fricciones implícitas podrían superar nuestra conversación, enredándose con discursos más amplios sobre valores personales, motivaciones y ética; que, como tales, no deberían “resolverse”, sino explorarse. Si no se consideran estas diferencias en la forma de generar, interpretar y utilizar los datos pueden convertirse en desacuerdos. Por ejemplo, casos de falta de comunicación entre colegas y opiniones jerárquicas dentro de un equipo sobre qué datos son fiables y relevantes.

 Al hablar con el experto 1, un diseñador de servicios quedó claro que encontrar un terreno común para generar y utilizar datos en los proyectos de investigación sobre diseño no sólo es esencial, sino que también puede promover soluciones creativas:

“A veces me pierdo en los datos y los hago increíblemente complicados. Cuando trabajé con diseñadores, siempre me quedé asombrada, y aprendí realmente esa habilidad de retirarme de [los datos]. No importa lo complicados que sean, no importa lo paralizantes que sean, [...] [los diseñadores] harán algo con ellos”.

Otro experto destacó que es necesario un cierto grado de curiosidad y flexibilidad hacia los datos: “[Hay que] apreciar que a lo largo del proceso las cosas tendrán que cambiar. Así que [hay que] ser flexible ante lo que muestren los datos y el uso que se les pueda dar”.

Por lo tanto, aunque los distintos enfoques de interpretación de datos entre disciplinas pueden plantear retos a los equipos con expertos de distintos campos. Establecer un entendimiento compartido de cómo se recopilarán, analizarán y comunicarán los datos puede permitir a los equipos aportar ideas y soluciones innovadoras que sean el resultado de un proceso único de síntesis de datos.

 

Fricción 3: Las consideraciones éticas a la hora de incorporar a las comunidades varían según las disciplinas, pero también son profundamente personales.

La inclusión de participantes humanos no es una práctica habitual en todas las disciplinas. Cuando se hace, la incorporación de personas mayores plantea cuestionamientos éticos y de posicionalidad de los investigadores. Los antropólogos, por ejemplo, se sumergen en las comunidades durante meses o años, mientras que los diseñadores se relacionan con la gente durante periodos más breves a través de talleres, sondeos culturales o entrevistas. Si el investigador se instala en una residencia o en una sala de cuidados paliativos, se expondrá a situaciones y conversaciones muy diferentes a las que se producen cuando se reúne con personas mayores que viven de forma independiente durante un taller o un estudio de viabilidad. Lo que vemos y oímos en estos contextos varía, y también varía nuestra postura ética y moral personal para denunciarlo o dejarlo, para hacer más preguntas o cambiar de tema: “Existe el problema de excluir a las personas [mayores] de los estudios porque se considera complicado y difícil y, por tanto, sólo investigamos con las personas para las que parece fácil”.

El diseño como disciplina también tiene aptitudes para intervenir, entrar en los espacios con ideas predefinidas y actividades adaptadas para lograr un fin específico. Así, los participantes se motivan ya que se les invita a salir de su espacio y compartir, repensar y volver a indagar. Los antropólogos prefieren retirarse a un segundo plano, observar y no intervenir. Quieren entender lo que la gente haría habitualmente: no deben actuar de forma diferente porque un investigador esté en casa o vaya a hacer la compra con ellos. No cabe duda de que ambos enfoques tienen implicaciones éticas y pueden alterar la intimidad, la sensación de seguridad y el estado emocional de las personas mayores. En consecuencia, los equipos interdisciplinarios deben debatir qué es ético, considerado y apropiado: No cabe duda de que ambos enfoques tienen implicancias éticas y pueden alterar la intimidad, la sensación de seguridad y el estado emocional de las personas mayores. En consecuencia, los equipos interdisciplinarios deben debatir qué es ético, considerado y apropiado:

“Creo que los antropólogos al menos intentan conocer a la gente donde está... y eso es lo que quieren saber. Mientras que los diseñadores son más propensos a sacar a la gente de su comodidad y ponerla en algún tipo de taller creativo o en un espacio diferente y dejar que se comprometan y hagan cosas [...]. Creo que en gran parte se debe a que los diseñadores no tienen tiempo ni están formados para meterse en un contexto y explorarlo [en profundidad] como un antropólogo”.

Y lo que es más importante, las preocupaciones éticas sobrepasan los límites disciplinarios, recurriendo a nuestra propia brújula moral y ética:

“Estoy pensando cómo puedo tener esta conversación con alguien: “Me interesas porque tienes más de 50 años, pero viendo dónde vives y tu situación económica, probablemente no llegues a los 70', esa es una conversación difícil”.

Por lo tanto, los equipos deben debatir las nociones de posicionalidad, ética, vulnerabilidad y resiliencia, reflexionando sobre su responsabilidad de llevar a cabo una investigación que repercuta positivamente en la vida de las personas para las que están diseñando.

 

Fricción 4: La forma en que evaluamos los resultados de los proyectos y diseños dice mucho sobre a quiénes valoramos más respecto de su experiencia vivida.

En los diálogos autoetnográficos exploramos por primera vez qué constituye un producto, cuáles son nuestras expectativas en cuanto a los entregables y cómo debemos comunicar nuestro trabajo a los distintos públicos. Los diseñadores poseen habilidades para presentar su trabajo en formatos visualmente creativos y atractivos. A veces, el resultado es un producto o un servicio. Otras veces consiste en una página web, una exposición u otras intervenciones diseñadas. En antropología, un formato de salida suele adoptar la forma de un informe, un documental o un libro. Mientras explorábamos estas diferencias y nos preguntábamos unos a otros cómo sabíamos si lo habíamos hecho bien, advertimos una tensión particular acerca de las nociones de éxito y fracaso entre nuestras disciplinas:

Autora 2: Entonces, ¿tu proyecto nunca puede fracasar?
Autora 1: Sí, la verdad es que no.
Autora 2: Creo que en el diseño existe la idea de que podemos fracasar. Como está tan orientado a las soluciones (en la industria) ...si no funciona, fracasamos.

La presión por obtener buenos resultados, por producir algo que funcione, puede crear fricciones en los equipos de proyectos interdisciplinarios, haciendo que los investigadores no se pongan de acuerdo sobre cuánto debe durar una implementación o cuántas pruebas de usabilidad son factibles. Otros productos, como las publicaciones, también pueden variar en estructura y contenido según las disciplinas. Los presupuestos ajustados, los plazos limitados para entregar los resultados y la rotación de los miembros del equipo suponen presiones adicionales. Surgen preguntas sobre cómo seguir produciendo un trabajo excelente al tiempo que se salvaguardan la calidad y el análisis de los datos, además de la cohesión del equipo. Cuando se preguntó a una experta por la discrepancia entre las mejores prácticas y las limitaciones de plazos y presupuestos, mencionó que invertir tiempo en la configuración inicial del proyecto se traduce a la larga en un mejor rendimiento del equipo y mejores resultados del proyecto:

“Creo que la organización es muy importante y a menudo los plazos son ajustados, el dinero escasea... Y no se considera realmente importante tener un equipo que funcione bien y que realmente tenga una tensión saludable entre las diferentes disciplinas o se asume que simplemente ocurre de todos modos[...]. Hay muy poca orientación real en torno a la comprensión del tiempo, la configuración y el propósito”.

 

Sin embargo, otro experto argumentó que los equipos deberían poder fracasar y complicó aún más esta dicotomía:

“Debes poder fracasar, deberías poder fracasar... A veces es muy útil fracasar porque aprendemos de ello. [...] No sé hasta qué punto importa; estamos hablando de cosas binarias, pero no creo que estén especialmente estructuradas por conversaciones disciplinarias. [El fracaso y el éxito] tienen más que ver más con los valores que uno aporta. Y eso es importante, me gustaría ser bastante pluralista al respecto”.

 

Por lo tanto, aunque a menudo medimos los resultados del diseño basándonos en instrucciones y directrices preestablecidas, deberíamos abrir la conversación y considerar cuál es la experiencia vivida que estamos privilegiando en este proceso. Si queremos diseñar algo que pueda insertarse en la vida de la gente que nos rodea, “creando oportunidades para que otros prosperen”, lo que necesitamos es un marco que evalúe el impacto de un proyecto basándose en la pluralidad de voces, especialmente las de quienes suelen ser marginados.

 

Discusión

Los resultados de este estudio destacan la importancia del trabajo interdisciplinario en el diseño, tendiendo puentes entre las nociones de tecnología, bienestar y sostenibilidad para abordar los complejos retos de vivir más años (Manchester & Jarke, 2022; Engelen, et al., 2022; Peine & Neven, 2019; Wright, 2004; Panagiotidou et al., 2022).

A través de la identificación y el debate crítico de las fricciones clave a la hora de diseñar para la longevidad, como los enfoques divergentes en la interpretación de datos y las consideraciones éticas, hemos destacado la importancia de la comunicación abierta, la curiosidad y la reflexividad. Estos aspectos son fundamentales a la hora de navegar por las fronteras disciplinarias mientras se sintoniza con los demás y sus perspectivas.

Así, uno de los principales aportes de nuestro artículo es ofrecer una visión de la experiencia vivida en las colaboraciones de investigación interdisciplinarias. Al dar prioridad a las voces y perspectivas de diversos profesionales, aportamos valiosas reflexiones sobre los retos y oportunidades del diseño para el envejecimiento de la población. En este caso hemos demostrado como un enfoque autoetnográfico, permite una exploración más profunda de la toma de decisiones en los proyectos de investigación donde se entrecruzan las experiencias y percepciones personales, al tiempo que permite que coexisten y se negocien perspectivas divergentes. La reflexividad y la autoetnografía en el diseño no son nuevas, ya que se desarrollaron a partir de una práctica de reflexión-en-acción (Schön, 1983; Schouwenberg y Kaethler, 2021). Lo que sostenemos es que merecen más atención, ya que 1) permiten revelar y debatir críticamente instancias no identificadas del proceso de investigación, 2) nos invitaron a reflexionar sobre nuestra praxis y nuestro proceso de indagación científicamente disciplinado, 3) hicieron que este proceso fuera realmente agradable y, por tanto, fructífero.

Como resultado de estas conversaciones, proponemos una serie de preguntas que consideramos una estructura de apoyo para que los equipos interdisciplinares puedan sortear juntos las fricciones. El objetivo es apoyar en última instancia la realización de nuevos productos y servicios de diseño para la longevidad en diversos campos (Tabla 2). Nuestro marco propone una síntesis de modelos (véase p. 26-27), que engloba nociones de datos, epistemología, ontología, resultados, responsabilidad, ética y comunicación. Además, considera cómo pueden evolucionar los puntos de vista personales y profesionales a lo largo del proyecto de diseño. Y lo que es más importante, este marco debe considerarse un punto de partida para el diálogo y la reflexión crítica en el seno de equipos interdisciplinarios, más que una solución prescriptiva.

 

Tabla 3. Una serie de preguntas para ayudar a los equipos interdisciplinarios a superar las fricciones.

Navegar entre fricciones interdisciplinarias

Fricción #1

Cada investigador tiene diferentes puntos de vista sobre el envejecimiento que influyen en los enfoques ontológicos y epistemológicos y en la toma de decisiones en el proceso de investigación del diseño.

 

• ¿De qué manera crees que tu trabajo contribuye a mejorar la calidad de vida y la longevidad de las personas que viven más años? ¿Qué significa para ti envejecer “bien”

• ¿Cuándo te enfrentas a puntos de vista opuestos sobre la producción de conocimientos, ¿hay algún mediador en el grupo que pueda facilitar las conversaciones difíciles para llegar a un consenso?

Fricción #2

La forma en que generamos, interpretamos y compartimos los datos cambia en todas las disciplinas. Encontrar una base común sobre cómo utilizarlos puede promover soluciones creativas.

 

• ¿Con qué tipo de métodos y enfoques sueles trabajar? ¿Qué tipos de datos generas? ¿Cómo podrían otras disciplinas complementar y enriquecer s

tus datos?

• ¿Cómo harás accesibles los datos para que otros puedan trabajar con ellos? ¿Qué podría influir en las distintas interpretaciones de esos datos?

 

Fricción #3

Las consideraciones éticas varían según las disciplinas, pero también son profundamente personales.

 

• ¿Tiene algún problema ético? ¿Cómo piensa abordarlo?

• Cuando trabajes con la comunidad, ¿Cómo asegurarás que tu investigación no cause ningún daño o angustia a los participantes ni a ti mismo?

• ¿Has reflexionado sobre tu posición y cómo puede afectar a los demás?

Fricción #4

La forma en que evaluamos los resultados de los proyectos y diseños dice mucho sobre cuáles y de quienes son las experiencias vividas que valoramos más.

 

• ¿Cómo evaluarás el resultado y el impacto del proyecto? • ¿Cuándo es un éxito o un fracaso, y para quién?

• ¿Se comunicarán los resultados a tu público, por ejemplo, para llegar a la comunidad de personas mayores? En caso afirmativo, ¿Cómo superarás las barreras lingüísticas?

 

A medida que siga evolucionando la investigación interdisciplinaria sobre longevidad, diseño y asistencia sanitaria, será esencial seguir adaptando y perfeccionando el marco para satisfacer las necesidades, retos y oportunidades cambiantes de los equipos interdisciplinarios.

 

Conclusión

Ante una transición demográfica irreversible, la colaboración interdisciplinaria en el diseño puede desempeñar un papel fundamental a la hora de abordar la compleja constelación de retos y oportunidades que plantean la longevidad. Además, para cubrir la creciente demanda de servicios y productos que favorezcan la calidad de vida de las personas. Nuestra exploración, basada en diálogos autoetnográficos y entrevistas semiestructuradas, ofrece una comprensión matizada de las fricciones inherentes a la investigación interdisciplinaria del diseño para el envejecimiento de la población. A través del análisis temático, hemos descubierto cuatro fricciones clave: creencias ontológicas y epistemológicas, interpretación de datos, consideraciones éticas y evaluación de los resultados del proyecto. Estas fricciones, al tiempo que plantean retos, también sirven como oportunidades de crecimiento, creatividad, innovación y colaboración significativa.

En primer lugar, la negociación de creencias ontológicas y epistemológicas subraya la importancia de la reflexividad y la apertura a planteamientos desconocidos. Mediante el diálogo y el aprendizaje mutuo, los equipos interdisciplinarios pueden superar las diferencias de paradigmas y metodologías de investigación, enriqueciendo el proceso de diseño y fomentando la creatividad.

En segundo lugar, los enfoques divergentes en la interpretación de datos entre disciplinas ponen de relieve la importancia de establecer una base común y un entendimiento compartido dentro de los equipos interdisciplinarios. Al reconocer y superar las diferencias en la generación, organización e interpretación de los datos, los equipos pueden fomentar una comunicación y colaboración más eficaces. Nuestras conclusiones subrayan la necesidad de abrirse a diversas metodologías y perspectivas, reconociendo la riqueza que aporta la colaboración interdisciplinar.

En tercer lugar, las consideraciones éticas en torno a la participación de la comunidad ponen de relieve la importancia de la reflexividad, la sensibilidad y el respeto por las diversas perspectivas y experiencias.  Mediante un examen crítico de su posicionalidad, los investigadores pueden afrontar los retos éticos y garantizar un compromiso significativo y respetuoso con las comunidades de personas mayores. Al reconocer y abordar los valores morales y sociales, los equipos pueden crear un entorno de investigación más inclusivo y equitativo, fomentando el respeto y la comprensión mutuos.

En cuarto lugar, la tensión que rodea la evaluación de los resultados de los proyectos subraya la necesidad de un enfoque pluralista que tenga en cuenta una diversidad de perspectivas y experiencias vividas.  Al adoptar una comprensión más amplia del éxito y el fracaso, los equipos pueden fomentar un proceso de diseño más inclusivo y equitativo, dando prioridad a las necesidades y experiencias de las poblaciones que envejecen.

En conclusión, nuestro trabajo ofrece valiosas perspectivas sobre las complejidades y oportunidades de la colaboración interdisciplinaria en el diseño para la longevidad. Al priorizar la reflexividad, el diálogo y el aprendizaje mutuo, los equipos de investigación interdisciplinarios pueden sortear las fricciones de forma constructiva, fomentando la innovación y el cambio significativo. A medida que avanzamos, debemos seguir explorando los retos y las oportunidades de la colaboración interdisciplinaria, nuestras responsabilidades como diseñadores, cómo adaptarnos al cambio con curiosidad y empatía, y los pasos para para diseñar un futuro más integrador y equitativo.  A través de nuestra investigación y marco inicial, esperamos haber demostrado que las reflexiones autoetnográficas y las conversaciones interdisciplinarias son una forma de navegar por estas complejas intersecciones.

 

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Autores

Elisa Cardamone

Advanced Care Research Centre, The University of Edinburgh, Reino Unido

e.cardamone@sms.ed.ac.uk

ORCID 0000-0002-4979-4767

Elisa es candidata a doctora en el Centro de Investigación de Cuidados Avanzados de la Universidad de Edimburgo, donde explora las intervenciones de salud digital para el autocuidado en la tercera edad. Con un máster en antropología médica por la Universidad de Oxford, aporta una perspectiva interdisciplinar única a su trabajo, integrando los principios del diseño centrado en el ser humano, la justicia en el diseño y la sensibilidad antropológica en la investigación sobre la longevidad.

Yoni Lefévre

LUCA Escuela de Artes, KU Leuven, Genk, Belgium & Escuela de Arte de Edimburgo, The University of Edinburgh, Reino Unido

yoni.lefevre@luca-arts.be

ORCID ID: 0000-0002-1881-9896

Yoni Lefévre es investigadora doctoral y estudia la sexualidad en las residencias de personas mayores a través del diseño participativo. Es licenciada en Diseño por la Academia de Diseño de Eindhoven y realizó un máster de investigación en la Escuela de Arte de Glasgow. Tiene experiencia como investigadora principal de diseño en STBY, donde contribuyó a proyectos innovadores para clientes internacionales, y trabajó como investigadora asociada en la Escuela de Innovación de la Escuela de Arte de Glasgow.